Los tumores hepáticos localizados
en el hígado, sin metástasis o difusión
hacia otros órganos, "tienen alta chance de
ser controlados" mediante los denominados tratamientos
"locorregionales", que son no quirúrgicos
y están guiados por imágenes a través
de radiología intervencionista.
Así lo aseguró el especialista
Ricardo García Mónaco, titular de la Sociedad
Argentina de Radiología y presidente del 51ro Congreso
Argentino de Radiología, Diagnóstico por
Imágenes y Terapia Radiante, que se desarrolló
en Buenos Aires.
De acuerdo con los datos aportados por
García Mónaco, estos tratamientos "locorregionales"
están especialmente destinadas a aquellos pacientes
con alto riesgo quirúrgico o de difícil
resolución quirúrgica.Hasta el momento,
este tipo de tratamiento han presentado "excelentes
resultados y tienen la ventaja de ser mínimamente
invasivos, ya que no requieren internaciones prolongadas
ni terapia intensiva y el paciente puede retomar sus actividades
normales muy rápidamente".
De todos modos, se aclaró que
"el éxito del procedimiento también
depende de la buena selección del candidato (paciente)
y de la pericia del médico".En el marco del
Congreso de Radiología, se dio a conocer el caso
de uno de los pacientes de García Mónaco
que fue sometido a este tipo de terapia."En 1991
me detectan un tumor en la glándula suprarrenal
derecha y la extirpan.
Durante tres años no hubieron
recidivas, pero en 1997 sufro un infarto en Uruguay, y
estando internado los médicos descubren que el
tumor había resurgido y me vuelven a intervenir.
Pero en 1999 ya se había producido
metástasis en el hígado", relató
el paciente José Ignacio Bas, un cordobés
de 71 años.
En este sentido, el paciente recordó
que en ese momento intentaron practicarle una nueva operación,
pero "el cirujano comprueba que existe un marcado
compromiso del hígado y así como me abrieron
me volvieron a cerrar".
"Es entonces cuando accedo a un
tratamiento novedoso: la glándula suprarrenal fue
tratada en marzo de 2000 con radiofrecuencia, y dos meses
más tarde el hígado fue sometido a una quimioembolización",
recordó el cordobés.Al respecto, concluyó:
"Han pasado más de cinco años y no
sólo no hubo recidivas, sino que también
mi salud mejora día a día". Indicó, además, que la
pared del abdomen "fue abierta cinco veces y cada
intervención tenía posoperatorios muy molestos",
mientras que con este sistema "mínimamente
invasivo", al día siguiente "ya estaba
haciendo trámites por la ciudad". |