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Ricardo Garcia MónacoCáncer de Higado - Radiofrecuencia Hepática

Introducción:

La Termoablación por Radiofrecuencia es una de las herramientas utilizadas para el tratamiento de tumores hepáticos siendo esta un método mínimamente invasivos para eliminar tumores en órganos como el hígado. Esta técnica se vale de la ayuda de métodos de imágenes como la ecografia o la Tomografía computada para llegar hasta el tumor y colocar una aguja especial que consiste en un electrodo que se deja dentro de la lesión. Luego se pasa una corriente de Radiofrecuencia ( igual que en un microondas) a través del electrodo para calentar el tumor que englobado por esta aguja y así eliminarlo. El calor de la energía de Radiofrecuencia además cierra los pequeños vasos sanguíneos, lo que reduce el peligro de sangrado. En general, la ablación por Radiofrecuencia produce molestias mínimas y se puede hacer en el paciente externo sin anestesia general. Habitualmente no es necesario que el paciente esté hospitalizado.

 

¿Que síntomas producen los tumores hepáticos?

Los síntomas aparecen cuando los tumores alcanzan un tamaño considerable, o bien cuando comprimen estructuras importantes como la vía biliar o algunas venas. Pueden presentar dolor abdominal, perdida de peso, falta de apetito, coloración amarillenta de la piel (ictericia), masa palpable al examinar el abdomen. En otras situaciones ciertos tumores generan determinadas sustancias que provocan síntomas como diarrea, eritema cutáneo, enrojecimiento de la piel de la cara, hipertensión arterial, ulceras gástricas de topografía no habitual, crisis de hipoglucemia que pueden llevar a la perdida de conocimiento. Estos síntomas se presentan en los denominados tumores neuroendócrinos. Un tumor hepático puede llegar a crecer bastante sin dar manifestaciones.
Lo más frecuente es que aparezca alguna lesión en algún exámen rutinario como una ecografía

 

¿Cómo se diagnostican?

Obviamente lo primero en realizar es la consulta al especialista hepatólogo o cirujano cuando se presentan estos síntomas o se descubre accidentalmente estas lesiones.
Un hígado dañado (cirrosis hepática) es el principal factor de riesgo para que aparezca un Carcinoma Hepatocelular. La cirrosis hepática se puede producir por el consumo exagerado de alcohol, infecciones crónicas por virus de hepatitis (B ó C), enfermedades metabólicas, etc.
El antecedente de haber presentado un cáncer digestivo (estómago, colon, recto, páncreas, etc.) nos hace estar atentos a la aparición de metástasis hepáticas aún años después de haber operado el cáncer original.

El exámen más usado es la Tomografía Computada en lo posible helicoidal y en especial con técnica trifásica. También la Resonancia Nuclear Magnética aporta información al igual que la ecografia que suele ser el examen que realiza los diagnostico en forma accidental en un control de rutina.
En general las lesiones hepáticas NO se punzan para hacer una biopsia por lo que es de vital importancia la experiencia del equipo tratante para decidir la conducta adecuada.
Existen algunos marcadores tumorales, que en exámenes de sangre especializados, nos orientan o confirman la naturaleza histológica de estos tumores.

¿Cómo se tratan los tumores hepáticos?

Los tumores hepáticos tienen un tratamiento multimodal.
Pueden ser tratados quirúrgicamente, en forma percutánea con Radiofrecuencia y/o alcoholización, o puede llegar a realizarse transplante hepático.
El tratamiento endovascular es una valiosa alternativa a la cirugía y puede realizarse por diferentes métodos:

Formas de tratamiento de tumores hepáticos

  • Cirugía.
  • Quimioterapia sistémica.
  • Quimioterapia locoregional.
  • Quimioembolización hepática
  • Radiofrecuencia (Termoablación).
  • Alcoholización.
 

Radiofrecuencia hepática:

La Termoablación por Radiofrecuencia se puede realizar de tres maneras:

  • Percutánea (colocando las agujas a través de la piel)
  • Laparoscópica (con agujas y a través de un tubo insertado en un pequeño orificio en la piel.
  • Cirugía abierta

Los radiólogos intervencionistas preferimos el método percutáneo porque es mucho menos invasivo, produce menos complicaciones y no requiere anestesia general sino solamente sedación. De esta manera es un procedimiento para pacientes ambulatorios.
La Termoablación por Radiofrecuencia se puede repetir las veces que sea necesario si el tumor vuelve a aparecer.
Para guiar la aguja de Radiofrecuencia a la posición correcta se utiliza la Ecografia o la Tomografía Computada. Se inyecta anestesia local en el sitio donde se planea hacer la punción y se administra sedación al paciente por vía intravenosa. Una vez que la aguja electrodo está en su lugar, se aplica energía de Radiofrecuencia. Para tumores grandes, puede ser necesario hacer varias ablaciones para cerciorarse de que no quede tejido tumoral.
Nosotros realizamos esta técnica en los pacientes ambulatorios en un medio aséptico como lo son las salas de angiografía en donde el ambiente es similar a un quirófano.
Posterior a la Radiofrecuencia el paciente permanece en observación durante 4 a 6 hs para luego retirarse. En algunos casos particulares se deja al paciente internado 24 hs con un criterio de observación.

Ventajas y Desventajas

Ventajas

  • La Termoablación por Radiofrecuencia es un tratamiento eficaz para cáncer de hígado primario (hepatocarcinomas) o metastásico en pacientes seleccionados a quienes no conviene operar.
  • En la literatura se informa que más de la mitad de los tumores hepáticos tratados con Termoablación por Radiofrecuencia no han reaparecido.
  • Las complicaciones son infrecuentes.
  • Se puede realizar varias sesiones de Termoablación por Radiofrecuencia en tumores recurrentes.
  • La Termoablación por Radiofrecuencia es un tratamiento mínimamente invasivo rápido y que a menudo no requiere hospitalización. Los pacientes habitualmente pueden reanudar sus actividades normales en unos pocos días.
  • La Termoablación por Radiofrecuencia es menos costosa que otras opciones de tratamiento.

Desventajas

  • En algunos casos la Termoablación por Radiofrecuencia puede producir dolor de hombro (habitualmente breve, pero a veces de larga duración), inflamación de la vesícula biliar que cede en unas cuantas semanas, lesión de los conductos biliares que causa obstrucción biliar, o lesión del intestino a causa del calor.
  • Aproximadamente uno de cada cuatro pacientes sufre de "síndrome de postablación", con síntomas similares a un cuadro gripal que aparecen tres a cinco días después del procedimiento y duran unos cinco días.
  • Se han reportado algunos casos de sangrado, pero normalmente se detiene solo. Si el sangrado es intenso, podría ser necesario hacer otro procedimiento o una operación
 

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