Es una afección en la
que se forma un coágulo sanguíneo en una vena
profunda, habitualmente de las piernas. Es una condición
grave que puede producir daño permanente en el sector
afectado e incluso la muerte. Involucra principalmente las venas en la parte
inferior de la pierna y el muslo y representa la formación
de un coágulo (trombo) en las venas más grandes.
Este trombo puede interferir con la circulación del área
e incluso viajar a través del torrente sanguíneo
(embolizar) hasta otros órganos. El émbolo así
creado puede alojarse en el cerebro, pulmones, corazón
o en otra área y causar daño severo al órgano
afectado e incluso la muerte.
Algunos de los riesgos para padecer TVP son: permanecer sentado,
reposar en cama o estar inmovilizado por mucho tiempo, como
sucede en viajes largos en avión o en automóvil);
cirugía o trauma reciente, especialmente cirugía
de la cadera, cirugía de la rodilla o cirugía
ginecológica; fracturas; haber dado a luz en los últimos
6 meses y el uso de medicamentos tales como estrógenos
y píldoras anticonceptivas. Otros riesgos son antecedentes
de policitemia vera, tumores malignos e hipercoagulabilidad
(cambios en los niveles de los factores coagulantes sanguíneos
haciendo que la sangre tenga más probabilidades de coagular)
hereditaria o adquirida.
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Cómo se diagnostica la TVP?
El diagnóstico puede sospecharse por
la clínica (edema en miembros afectados, dolor en pantorrillas
o sensación de pesadez, decoloración de la piel,
formación de várices, etc.) y debe confirmarse
por métodos de imágenes como la Ecografía
Doppler o la venografía con contraste bajo rayos X, realizadas
por radiólogos intervencionistas.
Que tratamientos existen?
La TVP es tratada habitualmente con medicaciones
para “licuar” la sangre llamados anticoagulantes.
Estas medicaciones previenen las migraciones (embolismo) de
los coágulos ya formados hacia el pulmón y otros
órganos, y previenen la formación de más
coágulos. Sin embargo, no disuelven activamente los que
ya están formados por lo que el porcentaje de secuelas
y complicaciones a largo plazo (ej. Síndrome postrombótico)
en las venas afectadas sin tratamiento es muy alta (60-70% aprox.).
Para evitar estas secuelas es muy importante tratar activamente
los trombos ya formados intentando destruirlos.
Los médicos
radiólogos intervencionistas son los especialistas encargados
de realizar estos tratamientos llamados trombolísis.
Utilizando rayos X y ecografía en tiempo real como guía,
los médicos insertan catéteres (pequeños
tubos plásticos de 1,3 mm. aprox.) bajo anestesia local
en las venas afectadas. A través de estos catéteres
se inyectan drogas para disolver los coágulos, llamadas
trombolíticos. Este procedimiento puede ser repetido
en días subsiguientes hasta obtener la disolución
total del coágulo.
Por último se realiza un nuevo control
venográfico para confirmar la disolución del coágulo
y para detectar afinamientos el las venas, lo cual podría
llevar a la formación de nuevos trombos. En estos casos
el radiólogo intervensionista puede tratar este problema
utilizando balones de angioplastia para dilatar las venas y/o
Stents para mantener su tamaño.
Ventajas:
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Procedimiento sencillo en manos experimentadas
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Sin cirugía
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Sin suturas
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Sin cicatrices
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Sin anestesia general
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Retorno a casa en mismo día o en 24 hs.
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Retorno a actividades habituales en 48 hs.
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Evita complicaciones a futuro (Sme. Postrombótico)
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